expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

Archivo del blog

sábado, 3 de septiembre de 2016

Motivos por los cuales SÍ hay que decir "MUY BIEN" a l@s niñ@s


Desde hace unos de años se está difundiendo en España la moda, importada de EEUU, de colpevolizar a madres y padres que dicen "muy bien" a sus hij@s

Hay quien lo justifica haciendo referencia al método Montessori y quien dice inspirarse en la disciplina positiva (incluso hay quien mezcla las dos cosas, según la conveniencia del momento). 

De esta tema ya hablamos hace unos meses pero veo necesario profundizar para aclarar algunos puntos.  



Nos quieren hacer creer que Maria Montessori no aprobaba los halagos a l@s niñ@s, que no hay que valorar el resultado, al máximo solo el esfuerzo, o conseguiremos niñ@s dependientes del reconocimiento externo. 

En realidad todo nace de un artículo escrito por Alfie Khon en mayo de 2000, "Hooked on Praise" ("Enganchados a los elogios"), traducido al castellano como: "Cinco razones para dejar de decir "¡Muy bien!". Algo que no tiene nada que ver con Montessori.

Un/a niñ@ valorad@ por sus padres será un/a adult@ con fuerte autoestima que no buscará la aprobación de cualquiera de la forma que sea, no se convertirá en un adicto a la aprobación externa.  
Para salir de dudas, os invito a leer este artículo de la Psicología Blanca, escrito por Mireia Long, en el cual exhorta a los padres a decirles "muy bien" a sus hij@s y lo hace con su habitual eficacia.

Como dice Mireia Long (que, por cierto, es profesora y experta en antropología de la crianza y la educación), no se trata de etiquetarles sino de reconocer cuando logran un objetivo, de hacerles sentir amad@s. Son seres humanos, no robots.

A tod@s nos gusta que l@s demás reconozcan nuestros resultados (sin que eso constituya nuestra razón de vida), entonces ¿por qué a un/a niñ@, que todavía está experimentando y formando su personalidad, se lo queremos negar?

Para tener una sana autoestima es fundamental que el/la niñ@ pueda contar con una relación equilibrada con sus padres. Obviamente no se trata de decirle "muy bien" 1000 veces al día, pero tampoco de negarle un momento de satisfacción y demonizar esta expresión.

Por supuesto, se puede sustituir con otras expresiones, incluso más amplias, para subrayar lo que valoramos en ese momento o, como dice Kohn, hacerle preguntas al peque para que nos cuente lo que ha hecho y cómo se ha sentido al hacerlo.  

El reconocimiento de un objetivo alcanzado y expresar nuestro entusiasmo al peque, no tiene nada que ver con el sistema premios/castigos. Ni es una forma de manipular al niñ@. 

Solo le demuestra que estamos pendientes de él/ella y que nos encanta compartir su felicidad al conseguir un nuevo logro.



Es triste ver como algun@s, hablando sin conocimiento de causa, intenten hacernos sentir mal por querer a nuestr@s hij@s y expresarles lo mucho que l@s valoramos. En definitiva, una vez más, nos juzgan porque hemos elegido criar con cariño y respeto. 



4 comentarios:

  1. Absolutamente de acuerdo con todo lo que dices. Conozco adultos aun con la espina clavada porqué de pequeños no les reconocian los méritos. No veo a nadie traumatizado por el contrario. Estoy harta de estupideces Montesorianas, el método tiene muchas cosas buenas que hemos aplicado en casa y cosas que no aplicaremos jamas, como desterrar de la vida de mi hijo la fantasia. Y otras muchas cosas que los que se llenan la boca hablando del Metodo,se sacan de la manga. Ademas, el mundo ha cambiado mucho des de que Maria empezó a desarrollar el metodo, y creo que aplicarlo cual dogma, es u error. En fin, yo seguire diciendo muy bien a mi hijo, por su cara de felicidad al hacerlo, porque no veo que le genere ninguna dependencia, solo estimulo y motivación, y por la importancia que creo que tiene sentirse valorado en la vida y en esta etapa especialmente.

    ResponderEliminar
  2. Creo que lo importante es la intención del 'muy bien', nuestros hijos nos conocen perfectamente y sabrán contextualizar ese 'muy bien' sin que les cause ningún trauma. Estamos viviendo una época de "expertos montessorianos" sin estar oficialmente formados y eso encierra cierto peligro con las interpretaciones de María Montessori y otros grandes pedagogos. Y además, ¿en dónde dejamos la naturalidad que surje en el seno de una familia? Aleguemos al sentido común!

    ResponderEliminar
  3. La frase clave de tu interesante reflexión es demostrarle que estamos pendiente de ellos, así de simple. Ni elogiar todo aquello que hacen o reírle las gracias, sobre todo aquellos padres queno están con sus hijos, no juegan con ellosy se sienten culpables... y el otro extremo, criticarlos continuamente para para hacerlos más competitivos, que destaquen por encima de los demás...
    Como maestra y futura futura madre de gemelos a punto de nacer, soy consciente que no es tarea fácil educar, más en esta sociedad tan egoísta que estamos creando...sólo hay que dedicar dedicar un poco de tiempi, a compartir, escuchar, explorar juntos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Raquel. Y me he alegrado mucho de encontrarme esta entrada, puesto que soy seguidora de la filosofía Montessori, que aplico en el hogar (aunque dejando cabida a otras propuestas interesantes que complementen el aprendizaje), puesto que creo que aporta un enfoque muy interesante de cara a crear un entorno propicio para que nuestros hijos puedan ir ganando autonomía, aprender y sentirse realizados día a día con sus pequeños logros. No obstante, es cierto que últimamente parece que se viene asociando el elogio como algo a evitar, algo que la filosofía Montessori rechaza. Sinceramente, poco me importa si realmente hay fundamento en tales afirmaciones o no. Como madre, me gusta mucho leer opiniones de otras madres, compartir las mías, y aplicar aquello que considero podría ser beneficioso, pero ante todo, poner en práctica siempre lo que siento como madre que es mejor para mi hija. Efectivamente, como dice Raquel, creo que el problema puede ser el elogio vacío, el "muy bien" que sale automáticamnete sin prestar atención a lo que hacen nuestros hijos, jugar con ellos...
      Creo que lo importante es jugar con ellos, hacerles caso, y que elogiarles con naturalidad y sinceridad, es beneficioso para ellos, claro que sí, evitando obviamente realizar comparaciones, y hablando con ellos. Mindfulness

      Eliminar